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Valores no negociables.

Valores y negocios, así hemos llamado esta serie de post porque consideramos que los negocios al ser una proyección de lo que somos como seres humanos debe abarcar los faros de referencia que nos mueven.

El trabajo puede ser para muchos una palabra que describe un oficio o actividad tediosa, cansona; para otros esa palabra aunque conceptualmente define lo que hacen porque a través de su oficio ganan dinero, no lo sienten como tal porque lo disfrutan y no les pesa.

Sí, parece un trabalenguas, lo sé. Así que vamos a desglosar las diferentes percepciones que podemos desarrollar alrededor de esta palabra.

Definición de Trabajo: “Es toda actividad humana lícita, remunerada, que expresa la capacidad creativa del hombre, manifestada como esfuerzo físico, intelectual o artístico.” www.deconceptos.com

La creatividad no tiene una disciplina exclusiva donde habitar, es simplemente parte inherente de la naturaleza humana. Hago esta aclaratoria porque considero que para poder percibir el trabajo como una actividad agradable, como una bendición, u oportunidad debemos sin lugar a dudas, conectarnos a nuestros talentos y habilidades y por ende a la creatividad que se deriva de ellos.

Hay personas cuyos talentos son notorios, hay otras que por diversas razones los tienen dormidos, escondidos, encubiertos y la tarea es atreverse a buscarlos, a encontrarlos, y cultivarlos. En ese sentido me refiero a desarrollarlos de forma académica o empírica; lo importante es no desistir hasta lograrlo. Eso es un trabajo, interno y externo que más temprano que tarde sale a escena y se expresa con éxito en la medida en que podemos ser genuinos y honestos.

La mayoría de las personas responsables pasamos muchas más horas trabajando que en alguna otra actividad, de ellas depende nuestro bienestar y el de nuestros seres queridos. No solo el bienestar económico sino también el emocional. Así que trabajar día a día por desarrollar esos dones que cada uno tiene sin excepción, debe convertirse en un punto de honor en la vida.

Por otro lado el trabajo tiene la enorme ventaja de hacernos sentir útiles, capaces. Cuando ganamos dinero con él somos poderosos porque nos hacemos responsables de nosotros y de los nuestros. Pero además y como si fuera poco cuando estamos llenos de problemas, angustias o soledad, el trabajo nos mantiene ocupados, y alejados de todo aquello que nos atormenta y que muchas veces requiere de tiempo para reflexionar y encontrar soluciones, tiempo para perdonar o para olvidar.

El trabajo en la empresa debe ser contínuo, enfocado y con mediciones cada cierto tiempo sobre los resultados que vamos obteniendo. Quien hace un trabajo que le gusta no tiene miedo a ser observado o escrutado.

Quien pone excusas para no develar cuál es su verdadero camino de vida se pierde la sustancia, aquello que nos inspira y que nos llena de vitalidad para seguir. Lo que hacemos nos pertenece, nos define cuando felizmente lo decidimos. Es un valor personal inalienable que debemos defender y atesorar para convertirlo en un aliado.

Crecer implica trabajo interior, prosperar requiere trabajo enfocado y arduo, ser el mejor en lo que nos ocupa exige trabajo contínuo en el tiempo.

Cuando ese talento o habilidad la convertimos en nuestro negocio entonces el trabajo se convierte en algo valioso para nosotros, en un valor que queremos cuidar y cultivar.

Esperamos tu visión sobre este tema y nos vemos en el próximo post.

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